lunes, 10 de agosto de 2015

Prólogo






                           Año 2092, la apodada Macross Spinel viaja sin ningún avance en la búsqueda de nuevos planetas habitables.
                La flota, cuyo número de habitantes iniciales fue de 5000, ahora goza de 26.200 personas a bordo. Teniendo en cuenta que partieron en el año 2070 y que han pasado la friolera de veintidós años, son unos datos gratamente positivos. Al menos, eso es lo que piensa Alfred Flauston, el actual capitán de la Macross Spinel.
                ‒ Señor ‒ indicó una de las operadoras del puente ‒. Debería de descansar un poco, parece agotado...
                Volviendo a su mundo, Alfred sacudió la cabeza y sonrió.
                ‒ Tranquila, solo pensaba en mis cosas, estoy bien...
                ‒ ¿Está preocupado por su hija?
                ‒ ¿Quien no lo estaría? ‒ Se colocó una mano en la cabeza ‒. Nunca la veo estudiando y su profesor no para de llamar diciendo que se salta las clases o que dibuja en los exámenes... Y mañana es el examen decisivo para entrar a estudiar en la armada... Si suspende...
                ‒ No se preocupe, señor. Si suspende siempre podrá hacer otra cosa.
                ‒ ¡No, no podrá! ‒ exclamó cerrando los puños de manera temblorosa ‒. Si suspende será el hazmerreír de toda la flota. Sería la primera Flauston que no logra entrar en la armada. Estoy seguro de que eso la perseguiría para siempre...
                ‒ Creo que se preocupa demasiado, señor... Además, es una Flauston como usted ha dicho. Ha nacido y crecido bajo la historia de esta nave. Estoy segura de que algo se la habrá quedado.
                ‒ Ojala tengas razón... Ojalá...
                Por otro lado, no muy lejos de la cabina de mando, se encuentra el centro militar, lugar en el que tanto estudiantes como soldados de élite conviven para mejorar y avanzar.
                La tecnología es abrumadora, por lo que todas las personas que practican y conviven allí pueden gozar de una vida sencilla y relativamente fácil hasta alcanzar un rango en el ejército.
                En la escuela para soldados todo el mundo debe de formarse de manera ecuánime, sabiendo manejar los mismos términos, la misma historia y las mismas bases de supervivencia y de actuación. Una vez comprobada este eficiencia por medio de un examen final general, cada alumno es libre de especializarse en un ámbito: médico del ejército, policía metropolitano, maestro de milicia, soldado, mecánico o informador. La mayoría de los estudiantes aspira siempre a ser soldado, sin embargo solo las personas mejor preparadas logran aprobar esta especialidad, por lo que la mayoría termina siendo profesor o policía.
                En el caso de Mynn Flauston, hay una especialidad inexistente a la que aspira por encima de tan siquiera aprobar el examen básico...

*

               Firo Beldenvoqua es conocido por ser descendiente de una de las personas más influyentes de la Macross Spinel: Manile Beldenvoqua, su abuelo; un respetado Zentradi y además, el mayor inversor a la hora de construir la flota. Manile se había convertido en un icono casi tan importante y conocido como Miles Flauston. Aquello, al igual que a Mynn, no le daba el derecho directo de admisión en el ejército, pero aun así, se permitía mostrar su prepotencia sin pudor alguno y aquello era algo que Mynn no podía soportar.
                Mynn era una muchacha directa, solitaria, a la que no la gustaba especialmente la compañía de las personas, por ello se contentaba con tener una amiga con la que quedar de vez en cuando. Era inteligente y ella lo sabía, sin embargo mantenerlo oculto a los demás y a su padre ante todo era más divertido, sobre todo teniendo en cuenta que todos los exámenes no computaban con excepción del final; el que tendrían al día siguiente.
                Mynn había crecido como una chica normal, sin ningún privilegio excepcional. Desde muy pequeña había mostrado un gusto excesivo por Fire Bomber; el grupo que salvó la flota Macross 7 de los Protodeviln. Y aunque había muchas más canciones y grupos que le gustaban, aquel fue la clave de que quisiese ser cantante para la flota. Le había insistido cientos de veces a su padre para implantar esa alternativa o por lo menos dejarla cantar libre del yugo de la milicia, sin embargo lejos de aceptar, Alfred impuso su autoridad sobre ella alegando que sus hermanos mayores habían seguido ese camino, que sus tíos lo habían seguido y que sus tío abuelos de haber estado en la flota también lo hubiesen seguido. Lejos de convencerla, en ella había nacido una vena rebelde que no hacía más que levantarle dolores de cabeza a su padre.
                Pero su padre no podía equivocarse más con ella.
                Hacía tiempo que se había aprendido toda la teoría e incluso sabía cosas que no tendría por qué saber siendo una civil. Asustaba a su padre fingiendo no querer saber nada y aun le asustaba más cuando no aparecía por casa en toda la noche, llegando al día siguiente y fingiendo haber estado con una pandilla bebiendo alcohol y quemando contenedores de basura. Obviamente, aquello lo decía con toda la ironía posible, no fuese a creerla y a prohibirle salir más, pero lo que tenía claro es que jamás le diría lo que hacía esas noches: Esconderse entre la maquinaria de la nave en la zona más al este, pegada a un parque conocido por tener varios monumentos de las divas de las diferentes flotas a lo largo de los 80 años de la historia de la Macross... Y hablar mediante mensajes a través de una terminal irreconocible con un completo desconocido. O al menos era un completo desconocido tres meses atrás.
                La primera vez que Mynn recibió la negativa por parte de su padre a ser cantante, huyó entre lágrimas y sin pretenderlo hasta aquel parque. Una vez en aquel lugar pudo calmarse observando las bonitas figuras de bronce de Sheryl Nome, Ranka Lee, entre otras. Lo que no esperaba, fue recibir entonces un mensaje desde una señal desconocida proveniente, según imaginó, de fuera de la Macross. Con un simple "Hola" hizo que Mynn se preguntase cómo había llegado aquella señal hasta su móvil.
                "¿Quien eres?" Fue su respuesta. Y así, entabló una conversación con aquel ente desconocido del que pronto descubrió que sólo podía comunicarse a su móvil, que la señal no pasaba ningún receptor de la nave y por lo tanto nadie más que ella podía recibir la señal y responderla.
                Era una situación tan extraña que quiso contársela a su padre de inmediato, sin embargo... aquella persona, cuyo nombre no conocía y llamaba XAYON en honor al nombre de la señal: X-A:4, se mostró tan sola como ella, literalmente, pues su segundo mensaje fue "Habla conmigo, por favor. No me dejes solo". Aquello hizo que Mynn se mostrase más abierta y, para el final de la noche, ya había intercambiado cientos de mensajes con él hablando de su pasión por la música y la negativa de su padre, por supuesto, sin mencionar nunca su intención de pasar el examen a pesar de todo, pues ni ante desconocidos quería perder su orgullo.
                Xayon se había mostrado tan comprensivo y objetivo con ella que Mynn fue incapaz de delatar aquella señal, a pesar de que incluso él viese inservible para la joven volverse cantante en su situación. Aun así, siguió hablando con él y aquellos encuentros, quedaron como su secreto mejor guardado.

                Cuando las clases terminaron, Mynn no dudó en marcharse a las recreativas para pasar la tarde. 

               Era bastante irónico que los juegos tuviesen que ver con derrotar extraterrestres desde una Valkyrie o de golpear Zentradis o humanos (dependiendo del modo que escogieses), teniendo en cuenta que siempre había sido la canción la que había derrotado a todos los problemas de la Macross... O al menos esa era la única verdad inalienable en el corazón de Mynn. Aun así, disfrutaba en aquel lugar mucho más que en cualquier otro, sobre todo cuando su puntuación superaba a "Aaaax", un tipo que daba igual cuantas veces batiese en record, éste siempre volvía a superarla... Y lo peor es que ella sabía muy bien de quien se trataba...
                ‒ Firo... ‒ murmuraba cada vez que su nombre aparecía por encima del suyo.
                Quizá por eso, más que por su prepotencia, era por lo que Mynn no podía soportarle, pero ni ella misma estaba segura del verdadero motivo, aunque tampoco le importaba, sobre todo cuando quedaba un solo día para perderle de vista para siempre.
                Con aquel pensamiento en la cabeza terminó por volver a casa. Tal y como esperaba, no había nadie dentro, así que se tiró en el sofá y agarró el libro de texto que había sobre la mesa. "Nunca está de más repasar" se dijo antes de adentrarse en temario, aunque no por mucho tiempo.
                El girar del picaporte hizo que Mynn reaccionase lanzando el libro por los aires.
                ‒ ¿Mynn? ‒ Una voz conocida pero que a la vez no coincidía con la de su padre hizo que la joven se incorporase de un salto.
                ‒ ¡Petro! ‒ exclamó corriendo hacia él para darle un abrazo.
                ‒ ¿Qué tal estás, pequeña? ¿Lista para el examen de mañana?
                ‒ Ah, ¿era mañana el examen?
                ‒ Vamos, a mí no tienes por qué engañarme... Soy tu hermano mayor, te conozco mejor que nadie en esta familia.
                Sonriendo con cariño se soltó y se estiró.
                ‒ ¿Y Abel? ¿Otra vez se queda allí a dormir? ¿Es que no va a venir nunca? ¡Llevo más de un mes sin verle!
                ‒ Tranquila... Hace poco le asignaron una Valkyrie, así que se las pasa practicando, es normal que no venga por aquí... Sería raro hasta que durmiese  con lo estrictos que son...
                ‒ Qué bien hiciste en meterte a mecánico...
                ‒ ¿Y tú qué harás?
                ‒ ¿Yo? Ser cantante, ya lo sabes.
                ‒ Mynn... ‒ Suspiró y sentó en el sofá ‒. ¿Cuántas veces te ha dicho papá...?
                ‒ ¡Me da igual! Voy a pasar el maldito examen y le demostraré que soy tan buena como el resto de la familia. Y si no me deja cantar después de eso, lo tiraré todo por la borda.
                ‒ No hablarás en serio.
                ‒ ¡Me iré de la flota si es necesario! ¡No quiero vivir en un lugar donde no se me permita cantar! ¡Y punto!
                Guardando silencio, su hermano no fue capaz de replicar.
                ‒ Nekki Basara estaría orgulloso de ti ‒ Se levantó, movió una mano y un panel transparente apareció delante de él. Después de un par de movimientos con la mano el panel desapareció y comenzó a sonar "Holy Lonely Night" en toda la casa ‒. Y yo también lo estoy, ¿eh? Y papá, aunque ninguno compartamos tu obsesión.
                ‒ Lo sé... ‒ concluyó dejando que sus oídos se llenasen de aquella espléndida canción. 

* Los asteriscos de color rojo son audios obligatorios para entender la continuidad de la historia.

2 comentarios:

  1. Brutal. Me encanta como está escrito, es muy profesional. Los mini doblajes acompañándolo te meten aun mas en la historia y en los personajes y tiene un ritmo esplendido!!!
    No puedo parar, voy a seguir con lo siguiente!
    =)

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    1. ¡¡Muchas gracias!! (vaya, siento el retraso en responder, pero blogger no me avisa... La mala costumbre de que nadie comente... jajaja) ¡Pues me alegra un montón que te guste! Ojalá siga así la cosa x3

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